Sí, confesarlo debo
triste muy triste
me encuentro.
Me duele todo
hasta mis huesos.
Me he encadenado
a mi propio tormento.
La agonía me lleva
a la tortura de mi padecimiento.
He mentido al decir
que no le quiero.
Por torpeza, por orgullo
por falta discernimiento.
Ahora que se ha ido
llorando me encuentro.
Me bastaría correr
y decirle no es cierto.
Más ya todo es inútil
su voz se ha dormido al ruego.
Escucharme tal vez quisiera
pero se ha marchado con el viento.
Seguirlo no puedo,
vagaré por el mundo
gritando su nombre
vestida de negro.
Llorando y gimiendo
la tristeza de no tenerlo
¡Ay! desgracia mía
este será mi cruel tormento.
Suyai Chile 2012

No hay comentarios:
Publicar un comentario